Las habitaciones estaban limpias y la cama era bastante cómoda, aunque las almohadas muy blandas, la TV no era Smart. Había tomas USB para carga que no funcionaban, y las tarjetas llave se desmagnetizaron sin razón aparente, en recepción nos encontramos con otra pareja que les había pasado lo mismo.
El personal muy amable, pero dos veces que necesitamos ayuda en recepción no había nadie, casi 10 minutos para que alguien apareciera.
En el bar un camarero bastante justo (caña con 4 dedos de espuma, 5 minutos para cobrarnos a mi y a otro cliente que ya esperaba cuando llegué yo...) y otro camarero excelente (ofreció copa helada para la cerveza y nos dió un bol de palomitas como tapa). Precios algo caros, pero aceptables para el sitio.
Bufet libre 5/10: en la cena opciones bastante justas y de calidad aceptable. Carta de vinos correcta pero no había en blancos ninguno de los dos vinos DO Bages. En desayuno bastante mejor, opciones ricas y variadas, menos el café que un desastre.
El SPA bien, algo antiguo pero bien cuidado, con varias piscinas de diferentes temperaturas y hidromasages, sauna, vapor, duchas... Hicimos también un masaje relajante que estubo bien, pero aunque la masajista era buena en su trabajo no paró de hablar casi en toda la sesión con temas algo personales que creo no eran necesarios. Eché en falta música ambiente también.
En general: un buen sitio al que tal vez le falta un lavado de cara y un personal un poco más profesional.